302. ¿Tiene la existencia del ser humano algún propósito?

Dice Miller (1997) en su texto Introducción al método psicoanalítico, que “el neurótico es justamente el sujeto que tiene la más aguda experiencia de la falta de la causa de ser” (p. 70). En efecto, el sujeto neurótico es aquel que experimenta, de la manera más aguda, su falta de ser. El ser humano es el único animal que se puede preguntar «¿quién soy yo?», «¿para qué existo?», «¿cuál es el sentido de mi existencia?», y además, es el único animal que sabe que se va a morir. Gracias al lenguaje, gracias a que habla, a que piensa, a que habita el lenguaje, el sujeto podrá darle respuesta a esas preguntas que se hace. Pero en el lenguaje el sujeto no encontrará la respuesta a estas preguntas más que en términos de saber, y no en términos de ser, lo que significa que falta el ser del sujeto. No hay nada en el lenguaje que le asegure al sujeto lo que él es, no hay nada que le asegure su ser, él solo puede aparecer allí únicamente como representación significante. Se introduce entonces, en todo ser humano, por hablar, lo que el psicoanálisis denomina la falta de ser.

El neurótico, entonces, es el sujeto que tiene la más aguda experiencia de su falta de ser. No así el sujeto psicótico. “Un paranoico sabe por qué existe, tiene una razón para existir” (Miller, 1997, p. 71). Schreber, por ejemplo, “sabe que existe para transformarse en mujer y, con Dios, producir una nueva humanidad. Cuando alguien tiene una misión como ésta podemos decir que su existencia está justificada.” (Miller). Igualmente, un verdadero perverso “sabe muy bien que existe para gozar y el goce le es, en sí mismo, una justificación de la existencia.” (Miller).

Al neurótico le toca, pues, inventar una razón, una justificación de su existencia, una buena causa que defender, como dice Miller (1997), porque, además, esa experiencia de la falta de ser “es intensificada en nuestra época principalmente dominada por el discurso de la ciencia” (Miller, p. 71). En efecto, la racionalidad científica ha acabado con las justificaciones irracionales que tenía el ser humano para darle sentido a su existencia. Hoy sabemos que la existencia del ser humano no tiene ningún propósito. Somos el producto de una contingencia, un accidente en la naturaleza. La vida surgió en este planeta por el encuentro accidental de una serie de elementos químicos: Carbono, Hidrógeno, Oxígeno y Nitrógeno. Somos el producto de miles de millones de años de evolución, pero nuestra existencia no tiene ninguna justificación. Igual sucedió con la existencia de los dinosaurios, los cuales habitaron este planeta cientos de años antes de la aparición del homo sapiens, y se extinguieron a raiz, también, de una contingencia: la colisión de un meteorito con el planeta tierra. ¿Cuál fue el propósito de la existencia de los dinosaurios? Igualmente el ser humano también se extinguirá en un futuro, cercano o lejano, y si quedara al menos un humano vivo al final, él probablemente se preguntará: «¿Cuál fue el propósito de nuestra existencia?».

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

8 responses to “302. ¿Tiene la existencia del ser humano algún propósito?

  • Katherin Bolla

    Hernando:

    Pareciera que los seres humananos ya podemos tener una idea de donde venimos, pero no asi aún, hacia donde vamos.. seguiremos buscando…
    Buenisimo el articulo!

    Katherine.

  • Santiago

    Me parece que la racionalidad científica, por estar alojada en el lenguaje, es también insuficiente para sacar conclusiones respecto al “ser” y la existencia. Incluso la concepción de “sentido” es una creación simbólica.

    Mientras que lo real sea significado -desde lo simbólico- como falta, o sólo como falta, resulta predecible que por todos los medios intentaremos evitar realizar síntesis que consideren lo real como inabarcable, que en otras palabras sería aceptar la condiciones de sujetos barrados: limitados en tiempo y espacio, expuestos a la incertidumbre; y desde ahí proyectarnos.
    Esa “grieta” en el yo, puede ser considerada “falta” o “apertura”; lo primero es generador de deseos, lo segundo es creatividad (adaptación activa a la realidad).

  • Santiago

    Cabe decir que “falta” y “apertura” no se descartan mutuamente; en tanto haya cuerpo hay zonas erógenas y por lo tanto satisfacción de deseo. Por lo que, un sujeto que se adapta activamente a la realidad -para modificarla- también es un sujeto que desea.

  • Santiago

    Gracias Juanes.
    Después de un tiempo de haber escrito lo anterior, ahora me doy cuenta que el “propósito” tiene que ver con lo que en Pichon Riviere se llama proyecto.
    En este término de cosas, el hombre tendría propósito cuando proyecta y se proyecta. Dado que si no hay un hombre que proyecte, tampoco la existencia de ese hombre tendría propósito. Por eso la realidad, la existencia, al menos despues nuestro punto de vista humano, es autopoiética. La mejor afirmación que podemos hacer, aunque parezca las más superficial, es que la existencia existe porque existe.

  • Bernardo Ochoa Ramírez

    Ninguin proposito, ningún sentido al menos conocido aun.

  • Victor

    El proposito de tu existencia se encuentra en el “ser” que te creo!… Busvamos respuestas en noaotros como si nos hubiesemos hecho a nosotros mismos. Fuiste creado para adorar a Dios.

  • Johanna

    Según lo anteriormente expuesto se puede deducir que estamos en una época de un “neuroticismo generalizado” ya que la humanidad está en una constante búsqueda de algo, de saber sobre nuestro ser ¿quiénes somos? , ¿cómo fue nuestra aparición en el mundo?, incluso preguntarnos ¿cómo será nuestro fin?, etc. Y aunque hay excepciones (psicóticos y perversos) la moda de nuestra época es el discurso científico, ese discurso neurótico que aunque nos ha salvado o más bien ha logrado un avance importante para refutar con criterio el dogmático y aburrido discurso religioso (que justifica nuestra existencia, enviándonos finalmente para el cielo o el infierno) también busca incansablemente justificar nuestra existencia.

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