181. Los huesos no son el sujeto.

El sujeto para el psicoanálisis es el sujeto del lenguaje, es decir, el lenguaje es el que determina la posibilidad de existencia del sujeto. Los huesos, la carne, el organismo, no son el sujeto; hay que distinguir entre el conjunto de los huesos de una tumba y el conjunto de lo simbólico (el lenguaje). Esto quiere decir que el lenguaje es algo que antecede al organismo, y que además es lo que le da existencia como cuerpo; por eso se necesita que el organismo sea recibido en el Otro (con mayúscula) es decir, lo simbólico, ese Otro que antecede a la existencia del sujeto.

Hay una anterioridad lógica del Otro sobre el organismo, por esta razón es por la que un sujeto puede existir antes de nacer en el discurso de los padres, y puede seguir en la memoria de los hombres después de su muerte. Álvaro Mutis lo explica claramente cuando habla de las dos muertes del sujeto: la primera se produce cuando muere el organismo, y la segunda cuando muere la última persona que pensaba en ese sujeto.

Así pues, organismo y lenguaje no son la misma cosa. Más allá de la anterioridad lógica del Otro, ¿qué podemos encontrar sino un organismo que podemos definir como un saco de carnes y huesos? Esto nos conduce a preguntarnos sobre cuál puede ser el límite de lo humano, ¿cómo podemos definir dicho límite? Se puede decir que los límites de lo humano son: la prohibición del incesto, la prohibición del parricidio (no matar), y la prohibición del canibalismo. Estas prohibiciones, las cuales fundan la cultura en toda sociedad organizada, son leyes simbólicas, lo que significa que sin el lenguaje no sería posible establecerlas y transmitirlas. Toda ley es, por tanto, simbólica.

De la intersección que se produce entre el organismo -ese saco de carne y huesos- y el Otro de lo simbólico -la palabra, el lenguaje- resultan tres consecuencias sobre el organismo. Primera: Lo simbólico no conoce el organismo; el organismo queda por fuera del lenguaje y el sujeto no sabe nada de él. El sujeto está radicalmente separado de su organismo, de tal manera que la anatomía no responde al significante, a lo simbólico.

Segundo: se introduce en el sujeto una falta de ser. El sujeto al nacer separado del organismo se podrá encontrar en el Otro pero como falta en ser; el sujeto se ve enfrentado a hacer una elección entre su ser y el Otro simbólico, que es el que le dará una representación como sujeto. La introducción del Otro en el sujeto produce entonces una pérdida de ser que se observa en la búsqueda del sujeto, durante toda su vida, de llegar a ser alguien en la vida; esta es la razón por la que estudia o se hace profesional: para llegar a ser. Si el sujeto no perdiera su ser, no se la pasaría tratando de llegar a ser “alguien” en la vida.

Y Tercero: El sujeto no aparecerá más que representado en el lugar del Otro, por esta razón el sujeto es lo que representa un significante para otro significante.

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Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

3 responses to “181. Los huesos no son el sujeto.

  • francisco javier

    Si Lo simbólico no conoce el organismo, si se introduce en el sujeto una falta de ser, si El sujeto no aparecerá más que representado, entonces definitivamente la realidad del sujeto se reafirma en la subjetividad y en la búsqueda incesante de identificación. ¿O estoy mal ahí?

  • rafael naranjo

    Entonces queda la verdad de que no somos nada, siempre vivimos en busca de llenar esa falta, y siendo hijos, hermanos, profesores de psicoanàlisis, pilotos de aviòn, doctores en humanidades, volvemos a preguntarnos unos 30 años despuès :¿quièn soy?, y la respuesta es que solo serè un ser sin falta al morirme…al llegar a la completud…estado de placer solo comparable al del seno materno…cuando tenìamos ser y estabamos sin ese Otro que nos privò de la grandeza de dicho estadìo.

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