176. La categoría de «sujeto» en el psicoanálisis.

¿De dónde y cómo emerge la categoría de sujeto en el psicoanálisis? Ella resulta necesaria ya que el psicoanálisis establece una dependencia radical del ser humano con el lenguaje, en tanto que el lenguaje es aquel que determina la posibilidad de existencia del sujeto -el hecho de que el organismo humano pase a ser un ser hablante-. Si el lenguaje no existiera, tampoco existiría el sujeto, es decir, el ser humano tal y como lo conocemos hoy. El lenguaje, el hecho de hablar, es lo que distingue más radicalmente al hombre de los animales; la filosofía dice que es la razón, el hecho de pensar, lo que nos separa de los animales, pero si pensamos y razonamos es gracias a la existencia del lenguaje.

Por habitar el lenguaje, el sujeto sólo aparece como representado, por esta razón el psicoanálisis define al sujeto como aquel que está representado por un significante para otro significante. ¿Qué es el significante? Es el elemento último en el que se descompone el lenguaje. El signo lingüístico, según Saussure, se divide en significado y significante, pero Lacan le dio al significante un lugar predominante en la determinación del significado; hay una primacía del significante sobre el significado, ya que un significante adquiere un determinado sentido dependiendo de las relaciones que establece con otros significantes. Por ejemplo, el significante “perlas” adquiere un significado completamente distinto en cada una de las siguientes frases: «Las perlas de tu boca» o «las perlas del collar».

Si el sujeto es lo que representa un significante para otro significante, esto quiere decir que el sujeto no es más que una pura y simple representación. Si el sujeto se pregunta «¿quien soy yo?», sólo podrá responder a esta pregunta gracias a que habla, a que piensa, a que habita el lenguaje. Pero en el lenguaje el sujeto no encontrará la respuesta a esta pregunta más que en términos de saber, y no en términos de ser, lo que significa que falta el ser del sujeto. No hay nada en el lenguaje que le asegure al sujeto lo que él es, no hay nada que le asegure su ser, él solo puede aparecer allí únicamente como representación significante. Se introduce entonces en todo ser humano, por hablar, lo que el psicoanálisis denomina la falta de ser.

El sujeto, entonces, no se aprehende sino como falta entre dos significantes. Él solo aparece representado por un significante para otro significante, y si aparece representado es porque no está o no es. Si al sujeto no se lo representa con un significante, él no existe. Entonces, a la pregunta por nuestro ser -¿quién soy yo verdaderamente?-, solo obtenemos respuestas substitutivas: soy esto, aquello o esto otro, pero nada en el lenguaje me dice a mi quién soy de forma definitiva o cuál es mi verdadero ser.

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Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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