175. ¿Qué es el Yo para el psicoanálisis?

Al Yo se lo puede definir de diferentes maneras. Lo primero que se puede decir es que es una respuesta del sujeto al deseo del Otro (con mayúscula), es decir, una respuesta al deseo de los padres. Es importante diferenciar al sujeto del Yo. Mientras que el sujeto existe por el significante -elemento último en el que se descompone el lenguaje-, el significante no necesita del Yo para hacer existir el sujeto. El sujeto se define en el psicoanálisis como aquel que está representado por un significante para otro significante, es decir que la existencia del sujeto depende de la existencia del lenguaje; el sujeto existe gracias al lenguaje. En cambio, el significante no necesita de un Yo para hacer existir el sujeto, para operar.

El Yo no le es indispensable al sistema significante -al lenguaje-, para que este funcione. Más bien el significante le es indispensable al sujeto para poder representarse como “Yo”, es decir, para que el sujeto pueda decir “Yo soy de tal y de tal manera”. Sin el lenguaje el sujeto no podría hablar de su Yo. El Yo es algo que viene a implantarse al sujeto por la vía de una identificación imaginaria con el Otro.

El Yo no está incluido de entrada en el lugar del Otro -tesoro de los significantes-. Lo que sí vamos a encontrar en ese lugar -el lugar del Otro, con mayúscula-, es al sujeto representado por un significante para otro significante. El Otro se puede representar como un conjunto donde se hallan todos los significantes, y en ese conjunto, los significantes sirven para representar al sujeto.

Se necesita de una identificación imaginaria, con imágenes que provienen del Otro, para que el Yo adquiera una cierta consistencia. La identificación es la transformación que sufre el sujeto al asumir una imagen. Si un sujeto se identifica con una estrella de rock, por ejemplo, empieza a trasformarse, es decir, empieza a vestir y a actuar de la misma manera en que lo hace dicha estrella. Es la identificación del sujeto con la imagen del Otro lo que da como resultado el Yo. Al Yo se lo puede definir, entonces, como la suma de las identificaciones imaginarias del sujeto. Por esta razón, todo sujeto se parece en su manera de ser, a su padre, a su madre, hermanos, familiares cercanos o a quien lo crió.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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