172. En qué son diferentes el psicoanálisis y las psicoterapias III.

Las psicoterapias conciben la relación terapéutica como una relación dual, desconociendo la presencia, no de la palabra, sino de la palabra como tercero simbólico, ese lugar del Otro (con mayúscula) que determina al sujeto. La palabra en la técnica psicoanalítica opera de tal manera que en la sincronía de la palabra -un lapsus por ejemplo-, aparece la diacronía del sujeto, es decir, una palabra puede resumir toda su historia como sujeto, por eso es posible matematizar la función de la palabra en el psicoanálisis.

La psicoterapia le da la primacía a la palabra como narración diacrónica de la historia del trauma del sujeto, cuando lo que ocurre es que la historia del sujeto se escribe en la sincronía de la palabra -es decir, a todo lo que alude un lapsus-. Así pues, la intervención del terapeuta es sugestiva, mientras que la acción del psicoanalista tiene en cuenta la estructura de la palabra, no para hacer sugestión, sino desciframiento del síntoma, el cual, a su vez, está estructurado como un lenguaje: el síntoma habla.

En la psicoterapia se suele responder a la demanda del paciente, satisfaciéndolo, lo que coloca al terapéuta en posición de Amo, de aquel que sabe lo que el otro necesita en tanto que se conduce por su furor sanandi; lo que mueve al terapéuta es el deseo de sanar al paciente. El deseo del analista no es el deseo de curar; él se ha curado de ese deseo en su propio análisis. Digamos que el deseo del analista es conducir al sujeto al descubrimiento del inconsciente y se las vea con él, así como lo ha hecho él mismo en su propio análisis.

El psicoanálisis no está constituído a nivel de la terapéutica; cuando se busca lo específico del psicoanálisis a este nivel, lo que encuentra es una babel de opiniones. La práctica analítica es una práctica, en principio, de desciframiento; es por eso que ella se vincula con la función del lenguaje y de la palabra. Lacan define el análisis como la cura que se espera de un analista. Un analista es, a su vez, producto de su propio análisis. ¿De qué es producto un psicoterapéuta? Al parecer, aquel que no se somete a un análisis personal, se vuelve psicoterapéuta de orientación analítica -psicólogo dinámico-, producto del discurso universitario y del discurso del Amo; éstos creen saber cómo responder al sufrimiento del paciente, por eso Lacan dirá en su texto Posición del inconsciente que “una psicoterapia es una manipulación bien lograda” (1975).

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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