132. La crisis de autoridad del padre.

La crisis de autoridad del padre se observa en la corrupción de los Estados modernos y en la política en general, en la promoción de dioses oscuros -sectas satánicas, nueva era, crecimiento del esoterismo, líneas psíquicas, etc.-, y en los efectos renovados de la segregación en todo el mundo. Los ideales universales, establecidos milenariamente como certezas, son derrotados por la actual globalización de la empresa y la economía totalitaria. Esta globalización arrastra, atraviesa, fisura y acaba con esos ideales. Por eso nuestra época se caracteriza principalmente por esta «carencia del padre», cuya personalidad está ausente, humillada o dividida.

A todo este malestar se le llama crisis: de valores, educativa, social, en la justicia, etc. Pero estas crisis no parecen ser sino la consecuencia directa de un defecto fundamental, un defecto que tiene que ver con la manera como un padre le transmite a un hijo una responsabilidad por las consecuencias de sus actos y un respeto por las normas que rigen la convivencia en sociedad. El obstáculo mayor es que la solución a esta «falla» no depende de un ejercicio educativo. No es diciéndole a los padres lo que tienen que hacer con sus hijos como se le va a dar solución a este nuevo estado de las cosas. Se necesita de un cambio en la posición subjetiva, en la manera de educar, que no depende necesariamente del acto de instruir o adiestrar, y que además involucra una reflexión profunda sobre la función de la autoridad en el seno de la institución familiar.

¿Cómo debe ejercer la autoridad un padre de familia? Los padres son, en primera instancia, los únicos responsables de la transmisión de la normatividad y, por tanto, en sus manos está la posibilidad de que su hijo sea un ser humano civilizado y un hombre de bien. El padre como representante de la ley dentro de la familia, es el que está llamado a ejercer la autoridad y a hacer una transmisión de la norma. A ambos padres les corresponde pensar la manera como van a poder hacer esto; lo más importante es que sepan que es algo que se tiene que hacer, a pesar de ser una tarea no grata.

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Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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