122. ¿Sufren los jóvenes?

Muchos padres recordarán su infancia y su adolescencia como acontecimientos felices, pero si se piensa en las cosas que angustian, preocupan y hacen sufrir a los niños y jóvenes, se verá que pueden ser muchas: compartir el espacio y el amor de los padres con otros hermanos; los celos y la rivalidad hacia otros niños; el temor de perder el amor de los padres y los problemas entre ellos también angustian; el divorcio, la adicción, las dificultades económicas también genera mucho sufrimiento en los hijos; cumplir con las tareas en el colegio, sentirse diferente a los demás, ya sea porque se usen gafas o se tenga la frente grande o las orejas hacia fuera, etc.; ser más pequeño, delgado, bajito o alto que los demás; ser objeto de burlas y humillaciones por parte de otros muchachos; sentirse rechazado o inferior, etc.

Y si bien muchas de estas cosas también preocupan a los adolescentes, estos sufren a su vez por otras más que tienen que ver con ser y con tener: no ser capaz de abordar a una mujer; no ser más fuerte que o más inteligente que los otros; no tener los que otros sí tienen; tener acné, ser tímido, raro, acomplejado, impopular; ser objeto de alguna discriminación, no tener unos padres ricos o sabihondos, sentirse atraído por alguien de su propio sexo; ser engreído, petulante, odioso, extravagante, necio, agresivo, etc., son también cosas que pueden ser fuente de sufrimiento para el muchacho. Son muchísimas las cosas que preocupan seriamente a los niños y adolescentes, y que tal vez para los padres no revisten ninguna importancia, pero que para ellos es como si el mundo se fuera a acabar.

Todo muchacho, además, tiene que resolver su «identidad» -«¿quién soy, qué quiero llegar a ser?»-, y con ella también su identidad sexual. Como esta «identidad» -ser hombre o mujer- no es un dato seguro para ningún sujeto, produce también angustia. El hecho de nacer con un órgano sexual masculino o femenino no es garantía de que se vaya a ser hombre o mujer. Esto es algo que se conquista, algo que se construye, y no un dato dado de antemano.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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