120. Toxicomanía y angustia de existir.

El término toxicomanía está compuesto por: tóxico y manía. Lo primero significa veneno y lo segundo, vicio; toxicomanía quiere decir entonces vicio a un veneno; así pues, el sujeto drogadicto es aquel que abusa de alguna sustancia que resulta tóxica al organismo, de manera frecuente y repetitiva.

Los hombres, en todos los momentos de su historia y en todas las culturas, se han entregado al consumo de sustancias psicoactivas, solo que ahora es un problema de enormes dimensiones y de carácter global. El acto de drogarse, entre otros, distingue al ser humano de los animales; es como si el hombre fuese por «naturaleza» un ser predispuesto a la drogadicción.

Las drogas son objetos que la sociedad ha aceptado y cuyo consumo ha sido fomentado en muchas culturas, y cuando se habla de consumo, no sólo hay que pensar en las drogas prohibidas, sino también en aquellas cuyo consumo no está penalizado, que se adquieren en cualquier farmacia y que también generan adicción -el consumo de drogas lícitas es hoy en día grave y de enormes dimensiones-.

Si las drogas son tan populares entre los seres humanos, parece deberse a que ellas tienen la paradójica función de darle solución a algo muy molesto que es constitutivo del ser humano, y por esta razón resulta terapéutica. La droga tiene un efecto terapéutico en tanto que alivia de la angustia que hace parte de la vida de los seres humanos, la angustia de existir.

Si el ser humano tiende a habituarse a las drogas es porque ellas brindan algún beneficio, y el más evidente es que funcionan como protecciones contra la angustia asociada a la muerte y al tiempo, o sea, la angustia que generan las preguntas por la existencia y por el ser, preguntas a las que se ve enfrentado todo ser humano y que se ve obligado a resolver desde el momento mismo en que llega al mundo: ¿quién soy?, ¿para qué existo?, ¿qué sentido tiene mi vida?, ¿qué quieren los otros de mi?. Por esto el recurso a la droga brinda al sujeto una salida -seguramente no la mejor- a la angustia inherente a la existencia de todo ser humano.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

One response to “120. Toxicomanía y angustia de existir.

  • Alberto

    >Interesante aproximación a las toxicomanías; muy alejada de los discursos "científicos" de los tratamientos basados en la supuesta "evidencia científica", de la psicología (que no psicoterapia) cognitivo-condutual que impera en España, donde los planes de estudios universitarios abordan "lo psicoanalítico" des de la "Historia de la Psicología".Un saludo.

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