118. Toxicomanía y responsabilidad.

Con la noción de «toxicomanía» empieza a operar la prohibición del consumo de sustancias psicoactivas. La ley, es decir, la prohibición, es la que sitúa aquello que pasa a ser ilícito, y a partir de este momento, todo individuo sabe qué ley transgredir para acceder a eso que está negado. Aquí se pone en juego una lógica del deseo: el ser humano suele desear lo prohibido. Corrientemente se piensa que las prohibiciones o la ley se oponen al deseo de las personas, pero no, por el contrario: el ser humano sólo empieza a desear cuando se le determina lo que para él está prohibido.

En el caso de la toxicomanía, la ley del «no a la droga» se presenta bajo dos vertientes: bajo el lado del ideal de abstinencia promovido por la medicina y bajo el lado jurídico de la prohibición del consumo. Este doble aspecto de la prohibición tiene el efecto de crear una nueva clase de individuo social indeterminado en cuanto a su responsabilidad civil y a su estatuto de sujeto de derecho. Esto porque el toxicómano es considerado como un enfermo, como el que no está a la altura de cumplir un cierto ideal social, alguien que necesita de asistencia y que en consecuencia no es responsable de sus actos. Pero desde el punto de vista jurídico, el adicto es considerado un delincuente, es decir, un individuo responsable de sus actos, que por transgredir la ley debe ser castigado. El toxicómano se encuentra pues ante una paradoja: es considerado al mismo tiempo responsable e irresponsable de sus actos.

En Bélgica, por ejemplo, los sujetos arrestados por posesión y consumo de estupefacientes son obligados a elegir entre ponerse en tratamiento o cumplir una condena en prisión. Y si se las libera, la condición es que pasen obligatoriamente por un tratamiento al salir de la cárcel. En cualquiera de estos casos la cuestión es que la responsabilidad de los adictos queda en suspenso, es decir, que a dichos sujetos se les trata como si no fuesen responsables de lo que les está pasando, y esto no deja de tener consecuencias graves en el tratamiento de la toxicomanía.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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