115. Crisis de autoridad.

Uno de los grandes problemas de la cultura contemporánea es la falta de respeto a la autoridad, lo que habla de un desorden a escala familiar. La familia es el lugar donde los sujetos aprehenden e introyectan dicho respeto. Y la única condición para que este aprendizaje se dé, es que papá y mamá se hagan respetar. Esto depende completamente de ellos y es algo que cada cual debe inventar; se necesita, como mínimo, que los padres sean personas que a su vez respeten la autoridad, las leyes y las normas de la cultura. Es decir, que para transmitir un respeto por la autoridad, se necesita de un padre que tenga una posición clara ante los actos de ley, o sea, un padre que cuando represente la autoridad, la haga respetar.

El desfallecimiento de la autoridad tiene enormes consecuencias en la posición subjetiva de los hijos frente a los actos de ley y el respeto de las normas. La mayoría de las consultas psicológicas por indisciplina, inquietud, desatención, rebeldía, desobediencia, grosería, irrespeto, caprichos, agresividad e “hiperactividad”, tienen una estrecha relación con dicho desfallecimiento. Lo peor es que a muchos padres todas estas conductas no les parecen graves, sino mas bien normales; excusan a sus hijos diciendo que hoy en día todos los niños son así, o hacen de esos problemas virtudes: «mi hijo no es un tonto», «es mejor atajar locos que empujar bobos», etc. Pareciera que ser culto y respetuoso está pasado de moda, lo que se nota en que los hijos ya no dicen «por favor», sino que sus demandas son siempre imperativas: «déme», «tráigame», etc. Los hijos de la modernidad se han convertido en unos pequeños patanes!

Si para ganarse el respeto como padres se hace necesario ser severo; esto es preferible a mostrarse débil o impotente. Dicha severidad no debe ser entendida como tiranía, intransigencia, capricho o maltrato, sino en el sentido de ser rigurosos en el acatamiento de las normas y la ley. En una familia donde cada cual hace lo que le viene en gana y se desconoce la autoridad de los padres, los hijos muy probablemente tendrán grandes dificultades de convivencia y socialización con los demás miembros de su comunidad.

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Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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