96. La familia moderna.

La familia en su forma actual es el resultado de una transformación profunda. Ella se ha reducido en su extensión, pero dicha contracción no quiere decir para nada que las cosas se hayan simplificado; por el contrario, se ha vuelto más complejas. Las relaciones entre sus miembros son ahora más difíciles y tensas.

La familia moderna es la «familia conyugal», una institución determinada por el matrimonio. Esta forma moderna de familia hace prevalecer la idea de la libre elección del cónyuge, pero cuando un hombre toma a una mujer como esposa y la saca de su núcleo familiar de origen, ese hombre, sin saberlo y creyendo que hace uso de su libre albedrío, está respondiendo a una serie de determinaciones tanto culturales como subjetivos.

El elemento que permite identificar a la familia conyugal es el apellido. El apellido se transmite de una generación a otra por vía patrilineal, es decir, el padre es quien transmite su apellido al hijo. Aquellas personas en cuyo linaje se encuentra una adulteración del apellido, una mentira con respecto a él, una no inscripción del apellido del padre porque no reconoció al hijo, esas personas llevarán toda la vida la marca de un carencia a nivel de la identificación como seres humanos.

La familia moderna es también aquella que vive en una época en la que los ideales de la ciencia han ido desplazando los ideales y valores de la cultura y la religión. Miller (1997) se pregunta: ¿Qué queda cuando nada de aquello que hacía creer, esperar, aquello que era soporte de ideales, de identificaciones, los valores, lo trascendente, día a día se va derrumbando? Lo que queda es un imperativo, una exigencia en el horizonte. Un imperativo que diría más o menos así: «Obra de tal modo que tu acción te procure por cualquier medio y a cualquier precio, un acceso cada vez más amplio y extendido, al mundo de los objetos de consumo y que supuestamente te harán muy feliz». De aquí el éxito de la sociedad de consumo. Ahora la familia se preocupa más por conseguir todo lo que los medios de comunicación le ofrecen, que por la formación ética de sus hijos.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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