95. Padres de respeto.

Muchos sujetos piensan que sus dificultades, problemas o forma de ser tiene que ver con su infancia: “si tengo tal dificultad, es porque tuve tal tipo de padre o tal tipo de madre”. Y es verdad que los problemas psicológicos de los hijos se corresponden con el tipo de padres que la persona ha tenido. Entonces, ¿cómo ser buenos padres?

Ningún sujeto enseña a otro a ser padre o madre, ni a través de lecciones se puede transmitir esto. Sólo pasar por esa experiencia puede dejar algún saber sobre ella. Ser padres implica una gran responsabilidad, porque se necesita, antes que nada, que la pareja sostenga una relación de amor y deseo. Cuando esto no se da, la pareja se distanciará, se irá separando afectivamente -así vivan juntos-, lo cual no es sin consecuencias para los hijos.

Toda esposa tiene la tarea de reconocer un lugar de respeto y de amor hacia el padre. Cuando ese respeto y ese amor faltan, la transmisión de una autoridad que permita el ordenamiento de la subjetividad de los hijos será defectuosa. En lo que una madre dice se puede ver su profundo desprecio por el padre, o el aprecio y el cariño que le tiene.

Esto del respeto es fundamental: para que un hijo llegue a ser una persona «normal», un hombre de bien, se necesita de un padre que se gane el respeto de sus hijos y de su mujer, y se necesita de una esposa que respete profundamente a su marido, padre de sus hijos. ¡Si este respeto falta de algún modo, esto tendrá enormes consecuencias en la constitución psicológica de los hijos!

Hay algo más: un padre se merece el respeto y el amor, no porque la madre lo ponga en un lugar ideal, sino porque ese padre, como hombre, hace de su mujer la mujer a la cual ama, pero que sobretodo, desea. Esto es lo mejor que le puede ocurrir a los hijos: que su padre se haga merecedor de respeto por el hecho de desear sexualmente a su mujer, lo cual no siempre sucede. Cuando un padre es infiel, o alcohólico, o violento, etc., pierde el respeto de su mujer y por lo tanto también el de sus hijos. De aquí parten la mayoría de los problemas psicológicos que posteriormente afectarán a estos últimos.

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Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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