90. Salud mental y responsabilidad.

La salud mental la podemos definir a partir del orden público, es decir, que en la medida en que haya tranquilidad en el ámbito de las cosas del estado, entonces se podrá determinar si alguien esta mental o psíquicamente mal. Por eso, cuando una persona altera el orden público establecido en una sociedad, se empieza a dudar de su salud mental: “¿es que acaso se enloqueció?”

Como la salud mental depende del orden público (Miller, 1997), lo más importante, en la cultura actual, es caminar bien por la calle y atravesarla sin hacerse atropellar, hacer buen uso de la fuerza, y sobre todo, entrar, salir y volver; la salud mental de una persona depende completamente de que pueda hacer todo esto. Piénsese, por ejemplo, en lo que pasaría si alguien no llega a dormir a la casa; ese solo hecho es ya causal de divorcio.

Para cuidar del orden público está la policía y la justicia, e igualmente los llamados trabajadores de la salud mental. Hay personas que cuando perturban el orden público, son de la incumbencia de los trabajadores de la salud mental; otros, en cambio, le incumben a la policía y a la justicia. Pero, ¿cuál es el criterio para diferenciar entre los problemas de salud mental y los problemas de orden público tratados por la policía y la justicia? Dicho criterio es la responsabilidad.

La responsabilidad se puede definir a partir del castigo, es decir, según haya o no justificación para aplicarle un castigo a una persona. El castigo tiene que ver con el derecho y con la ética. Aún más, el castigo es una característica esencial de la idea del hombre que prevalece en toda sociedad civilizada (Miller, 1997). Por esta razón, para determinar la salud mental de una persona, lo decisivo es verificar su responsabilidad, es decir, determinar si ella puede ser castigada o no, si puede asumir o no una responsabilidad sobre sus propios actos.

Entonces, a partir de lo anterior, se puede llegar a concluir que un individuo con buena salud mental es aquel que puede ser castigado, es decir, que responde por sus actos. Y en este punto se entrelazan ética, derecho y la salud mental.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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