89. Hiperactividad.

El término “hiperactividad” es hoy tan popular que casi cualquier conducta extravagante de un niño lo hace merecedor del nombre de hiperactivo. Este término, promovido por el prestigio y autoridad del discurso médico, parece sustituir los de necedad, inquietud, mala educación, desobediencia, etc. ¿No se trata acaso de niños a los que les ha faltado la transmisión de un orden y una disciplina en el hogar?

En el DSM IV -libro de la psiquiatría oficial de los Estados Unidos- dice que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, conocido anteriormente con el nombre de Disfunción Cerebral Mínima, define una falta de atención con comportamientos perturbadores, los cuales interfieren “la actividad social, académica o laboral” (DSM-IV). También describe niños con “baja tolerancia a la frustración, arrebatos emocionales, autoritarismo, testarudez, insistencia excesiva en que se satisfagan sus peticiones, etc.” (DSM-IV).

La prueba, el diagnóstico y la medicación, suelen estar en manos del neurólogo, pero paradójicamente no hay un compromiso orgánico demostrado, tal como lo expresa el mismo DSM-IV: “Esta entidad clínica descarta toda base orgánica, no hay pruebas de laboratorio que hayan sido establecidas como diagnósticas en la evaluación clínica del trastorno por déficit”, es decir que no hay un daño neurológico, no hay una lesión cerebral real. A lo anterior se suma el abuso que hay en el empleo del medicamento llamado Ritalina.

Antes de llevar a un niño inquieto donde el neurólogo -el cual será daignósticado como hiperactivo- y recurrir a un tratamiento farmacológico, habría que preguntarse cómo han contribuido los padres para que su hijo haya llegado a ser como es y en qué han fallado como pareja en la transmisión de un respeto por la norma y su autoridad como papás. Tampoco se debe excluir la responsabilidad de estos pequeños perturbadores en lo que les sucede por el hecho de que sean menores de edad. Tampoco se puede caer en el error de disculpar las conductas indeseables de un hijo porque haya sido diagnosticado como hiperactivo.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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