80. Autoridad supuesta.

¿Cómo se podría definir la autoridad? La autoridad es ante todo un poder, o mejor, un supuesto poder que los hijos atribuyen a sus padres al sentir que dependen de ellos, pues al nacer, todo niño está en una posición de indefensión y de dependencia de amor hacia aquellos. Lo primero hace referencia a que los niños necesitan de otro para sobrevivir, para ser cuidados y alimentados; lo segundo hace alusión a la reciprocidad del amor: el niño ama a sus padres si es amado por aquellos. Los padres al ser investidos de dicho poder podrán ejercer un mando, un dominio, un control, un derecho sobre sus hijos.

Como la autoridad es un supuesto -el niño le supone a sus padres el ejercicio de este poder y, a su vez, éstos quedan investidos de dicho poder desde el momento en que se hacen padres-, los hijos pueden muy bien dejar de atribuir ese poder debido a la inconsistencia, incoherencia y debilidad de los padres al ejercer la autoridad. La autoridad necesita del respeto, es decir, del acatamiento y el miramiento por ella, y dicho respeto se pierde fácilmente sobretodo cuando los mismos padres son personas que ni respetan ni hacen respetar las leyes que rigen lo social. Así es como se introducen las incoherencias e inconsistencias en el ejercicio de la autoridad.

Lo anterior se puede ilustrar cuando, por ejemplo, un padre ordena a sus hijos llegar temprano a la casa y él es el primero en transgredir esta orden al llegar él tarde. También se introduce un resquebrajamiento de la autoridad paterna cuando los padres son muy caprichosos o insensatos al impartir un mandato, o cuando son crueles, violentos o muy estrictos. También cuando son definitivamente débiles a la hora de ejercer la autoridad, de hacerse respetar y hacer que sus hijos respeten las normas de convivencia. Es importante entonces que todo padre de familia sostenga un comportamiento firme y razonable en el ámbito de su autoridad si desea transmitirle a sus hijos un respeto hacia ellos y hacia el cumplimiento de las normas tanto en la familia como en la sociedad.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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