79. Educación y autoridad.

Muchos de los jóvenes de hoy se comportan de forma anárquica, sin ningún tipo de control o autogobierno sobre su comportamiento, no dando muestras de asumir una responsabilidad sobre sus propios actos. O se conducen de tal manera que parecen obedecer más a sus impulsos que a la razón, como si nada mediara entre lo que quieren y lo que hacen para obtenerlo. Estos sujetos tienen más bien un carácter egocéntrico e individualista, no respetan las normas y mucho menos a las personas que las representan en las figuras de autoridad.

Producto de esta situación es esa pedagogía liberal y alcahueta que dice que hay que complacer en todo a los hijos por temor a frustrarlos y traumatizarlos. A esto se suma la importancia que ha adquirido el niño en la sociedad moderna: él se ha convertido en un consumidor en potencia, que hace demandas y para el que se fabrican miles de productos que pretenden satisfacer sus “necesidades” -léase “necedades”-. ¿Son los padres responsables de la “mala educación”, falta de respeto y ausencia de civilidad de sus hijos hacia los mayores? A esta pregunta hay que responder, sin duda, que sí.

A todo el malestar generado por la falta de una autoridad que gobierne a los jóvenes se le ha llamado crisis: de valores, educativa, social, en la justicia, etc. Pero todas estas dificultades no parecen ser sino la consecuencia directa de un defecto fundamental, un defecto que tiene que ver con la forma como se le transmite a un sujeto una responsabilidad por las consecuencias de sus actos y un respeto por las normas que rigen la convivencia en sociedad.

El mayor obstáculo está en que la solución a esta “falla” no depende de un ejercicio educativo. No es educando a los padres y diciéndoles qué tienen que hacer con sus hijos como se le va a dar solución a este problema. Se necesita de un cambio de posición de los papás en la manera de educar que no depende necesariamente del acto de instruir o adiestrar, y que, además, involucra una reflexión profunda sobre la función de la autoridad en el seno de la familia.

Anuncios

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: