76. Pulsión sexual y adolescencia.

La pulsión es lo que sustituye al instinto en la criatura humana; es el nombre del impulso sexual en la medida en que la sexualidad humana no está regulada por el instinto, como sí sucede en los animales. La pulsión tiene como meta su propia satisfacción, la búsqueda de placer; no es así en los animales, cuyo instinto sexual tiene como fin la reproducción, lo que implica a su vez la relación con el sexo opuesto de la misma especie. La pulsión en el ser humano no tiene un objeto determinado, es decir que no es necesariamente con el sexo opuesto que ella se satisface; de aquí que la sexualidad en el género humano sea tan variada y extravagante: homosexualidad, pedofilia, sadomasoquismo, exhibicionismo, vouyerismo, fetichismo, etc.

No hay en el ser humano una única pulsión, sino que son varias, y se originan en el propio cuerpo; su fuente se puede localizar en las denominadas zonas erógenas: la boca, el ano, la piel, los genitales, los ojos, los oídos, etc.; por esta razón se dice que la pulsión es parcial o fragmentada.

En la adolescencia, a la cual se entra con la pubertad, es decir, con la aparición de los caracteres sexuales secundarios -cambia la voz, los genitales crecen, aparece el vello púbico, etc.-, la pulsión sexual se intensifica coincidiendo con los cambios que las hormonas producen en el cuerpo. En la pubertad convergen entonces, por un lado, lo pulsional, que es originariamente autoerótico: la pulsión encuentra su satisfacción en el propio cuerpo -chuparse el dedo o la masturbación son un buen ejemplo de esto- y por otro lado, lo amoroso: la demanda que tiene el adolescente de elegir a un compañero sexual a quien amar. La pulsión, entonces, es puesta al servicio del amor.

Todos los cambios psicológicos que se ponen en juego en la pubertad, se deben precisamente a la trascendencia que adquiere el aspecto sexual en este momento; los impulsos sexuales parciales -pulsión oral, anal, etc.- deberán reunirse bajo el mando de los genitales, y al mismo tiempo, se inicia el proceso de hallazgo y elección de un sujeto a quien desear y amar.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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