73. Adolescencia y escuela.

¿Por qué se hace tan difícil intervenir en los adolescentes? En ninguna otra época de la vida los padres se preguntan tanto “¿Qué debo hacer con mi hijo? ¿Cómo lo debo manejar? ¿Cómo se le debe hablar?”, etc. Lo que pasa es que las perturbaciones que se presentan en la adolescencia, ya sea en el ámbito mental o en el comportamental, resultan muy difíciles de tratar debido a la tendencia del joven a la actuación. El adolescente es alguien que prefiere actuar antes que pensar, por eso pasa por alocado, impulsivo, irracional o insensato. Los muchachos parecen no medir las consecuencias de sus actos, los cuales, como todo acto, cambian radicalmente su vida y su posición subjetiva: embarazos indeseados, abortos, graves accidentes, hechos delincuenciales, adicción a la droga y al alcohol, etc.

Es por lo anterior que la educación se preocupa tanto por los jóvenes que están pasando por esta “enfermedad” de la adolescencia, para la cual no parece haber vacuna. La educación tiene aquí un papel relevante, ya que en la escuela se pueden crear condiciones que faciliten la intervención sobre los jóvenes. La relación que se establezca entre la escuela y la familia adquiere una enorme importancia porque permite ofrecer a los adolescentes una contención a sus comportamientos, una sujeción de sus impulsos y la posibilidad de dar ese paso bajo unas condiciones que favorezcan la vigilancia, el cuidado, la supervisión y el apoyo que necesita el adolescente.

Tanto los padres como los jóvenes requieren de un canal común de comunicación, y qué mejor que la escuela para esto; ella a su vez está llamada a facilitarlo. Esto no significa que la escuela debe reemplazar a los padres en su tarea de hacer de sus hijos hombres de bien, ni mucho menos debe ser la responsable de todo lo que suceda con el adolescente, pero mínimamente debe ofrecer espacios donde la participación, el análisis y la discusión sirvan para acompañar, de forma discreta, al joven que experimenta ese proceso crucial y crítico en el que se ha convertido la adolescencia.

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Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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