70. ¿Adolescencia o pubertad?

Si algo caracteriza verdaderamente a la adolescencia, esto es la pubertad. Inclusive, sería preferible hablar de pubertad que de adolescencia; esto porque aquella da cuenta de un proceso real que sucede en el cuerpo del joven y que tiene efectos psíquicos.

Lo que diferencia a la pubertad son toda esa serie de cambios físicos y psicológicos que se relacionan directamente con la sexualidad. En la pubertad se acentúa el aspecto sexual de dichos cambios, los cuales son provocados por las hormonas que se activan cuando el organismo ha madurado y que preparan el cuerpo del sujeto para el ejercicio de la sexualidad. Los órganos sexuales de ambos sexos terminan de desarrollarse, cambia la voz de los varones y se ensanchan y crecen las caderas y senos de las chicas, etc.

Pero más importante que el cambio físico natural, es el cambio psicológico, es decir, la manera como cada nuevo adolescente subjetiva e interpreta dichos cambios en su cuerpo. La pubertad anuncia la despedida, el duelo, por el cuerpo infantil, y la bienvenida al cuerpo que inicia un nuevo proceso de maduración hacia el cuerpo adulto; este paso no se hace sin dudas, sin preguntas, sin angustia: “¿Cómo llegaré a ser?, ¿cómo me ven los demás?, ¿seré gordo o flaco, bonita o fea, alto o bajo?”, etc. Se deja de ser un niño para pasar a ser un adulto. A los cambios físicos se les suma la reedición de todos esos afectos de amor y de odio que estaban ligados a los padres y hermanos, y que a partir de ahora se dirigirán a otra serie de nuevas sujetos, sobretodo aquellos que se eligen como objeto de interés sexual.

El tiempo de la pubertad, tanto para el hombre como para la mujer, concluye con el proceso que dará cuenta de un ser psíquicamente adulto. Se disuelven los lazos afectivos de la infancia con respecto a los padres y se pasa a ocupar el lugar de una mujer que responde al llamado de un hombre y, en el caso del joven, se deja de ser un muchacho para responder a la posibilidad de una paternidad y lo que eso implica en términos de responsabilidad: el cuidado de la madre y el hijo.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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