69. Adolescencia y publicidad.

La adolescencia es esencialmente una “prueba” por la que pasa el joven y su familia. Uno y otra dan testimonio de la independencia y de la responsabilidad con la que aquel asumirá su sexualidad, ya que él entra en ese período de la vida donde se hace inminente el encuentro con el otro sexo.

En la cultura occidental la adolescencia es algo reciente. Ella no existía antes del siglo XIX. La población de jóvenes no era objeto de interés de ningún discurso humano. Si la adolescencia produce tratados desde hace cincuenta años, es debido a la nueva organización social derivada del desarrollo industrial, el capitalismo y el impacto de los medios de comunicación, los cuales han centrado la atención sobre esta franja de edad que va entre los doce y veintiún años, más o menos.

Sobretodo para el mercado, el adolescente se ha vuelto objeto de particular interés; él es un consumidor en potencia que se puede manipular fácilmente con ayuda de la publicidad; ésta ha llegado al extremo de convertir la adolescencia en una “clase social”, con una “identidad”, unas costumbres, unos gustos y un “modo de ser” propios.

De hecho, los mensajes publicitarios dirigidos a los adolescentes se apoyan precisamente en los aspectos críticos de este momento: la libertad y el amor, es decir, la autonomía y la sexualidad. A ello se suma la universalización de las costumbres, la globalización del consumismo, y la caída de los valores que regían las generaciones pasadas; con este panorama los aspectos críticos de la adolescencia se han convertido en un problema que trasciende barreras sociales y culturales.

Por lo anterior se puede decir que los adolescentes conforman hoy en día una población que se puede denominar de alto riesgo, ya que ellos se hayan desamparados ante las sugestiones de los medios de comunicación y el crecimiento de ideales utilitaristas. Y si están desamparados es porque en la familia ya no se comparte un saber en relación con una posición ética ante la vida y las instituciones sociales. Y de esto último los padres son responsables.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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