65. La globalización y el “resto”.

Con la emergencia en el mundo del discurso de la ciencia, de reciente aparición en la historia del hombre, todo en el mundo sufrió un cambio radical. No hay un solo rincón del planeta que no haya sido afectado por el desarrollo de la ciencia y por su hija mayor: la tecnología. Los discursos y saberes de los hombres sufrieron innovaciones: cambió la forma de hacer arte y de ejercer cuanta profesión practica el hombre. Cambiaron también las costumbres de los seres humanos, como las está cambiando, por ejemplo, el Internet, o como las cambió el sistema Metro en esta ciudad.

A partir del instante en que surge la ciencia -discurso que gobierna hoy el destino de este planeta-, se manifiestan toda una serie de efectos, dentro de los cuales, el que más se destaca, es la denominada globalización, cuyos efectos son incalculables a nivel del psiquismo humano y de toda comunidad. Sobretodo porque a partir del surgimiento de la ciencia se habita un mundo que, sometido a esa universalización, destruye las particularidades de las personas, de las regiones, de los pueblos, de los países, etc.

A medida que progresa esta globalización, observable a todo nivel -económico, político, religioso, social, cultural, etc.-, se va constituyendo un “resto”, un “desecho” que no puede ser atrapado por esa red de universalización; se va instaurando día a día, poco a poco, y tomando cada vez más y mayor consistencia, un “residuo”.

El psicoanálisis opone todo saber, científico o no, universal o particular, a ese “residuo”. Dicho “residuo” se produce siempre que el sujeto transforma lo real: si se hace una silla de madera, queda como “desecho” el aserrín. Pero la transformación del mundo por la ciencia también deja residuos psicológicos. La disparidad, segregación, discriminación, sectarismos, fanatismos y rivalidades mortíferas que surgen con tanta fuerza en el mundo, ¿no son acaso un “residuo” de la globalización, es decir, una respuesta a la uniformidad derivada de la universalización?. El psicoanálisis así lo piensa.

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Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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