61. Ética, medicina y salud.

Tanto la medicina como la ética hacen referencia a la norma. La ética se puede definir a partir de la norma, como el discurso en el cual se plantean modelos de conducta, de buen comportamiento, etc. Entre la medicina y la ética hay una conexión dada por la norma; tanto así, que en la historia de la medicina hubo un momento en que ética y salud se identificaban. La ética antigua intervenía significativamente en la medicina, y esta era casi un capítulo de la ética. Por esta razón la medicina decía cómo comportarse bien, como estar en armonía con la naturaleza, mantener el cuerpo en forma y tener buena salud.

En la televisión norteamericana -y mundial- se puede hallar una forma moderna de la ética de la antigüedad: son los programas de ejercicios que se transmiten y que ayudan a las personas a cuidar el cuerpo, desarrollarlo, mantenerlo delgado, fuerte y sano. Hoy, como ayer, se ha vuelto un deber ético mantener la salud física y mental. Pero en el modo contemporáneo universal, a través de la televisión, dicho deber se reformula bajo un tono imperativo: “¡Es absolutamente necesario estar en forma!”, y lo que era un consejo de la sabiduría antigua se ha vuelto una obligación. Hay pues una conjunción entre ética y buena salud en la gimnasia moderna, pero de manera forzosa. La salud del cuerpo se ha vuelto un valor ético, bien que en el ámbito de la salud mental, se trata de otra cosa.

Definir la salud mental no es sencillo. La salud mental de una sociedad, o de un sujeto, más bien depende de la norma, del equilibrio que dicha sociedad o sujeto posean. Por esta razón el psicoanálisis define a la salud mental a partir del orden público. Un buen criterio de la pérdida de la salud mental es una perturbación del orden público. Esto significa que allí donde el orden público es alterado, es difícil hablar de salud mental; ésta depende directamente de aquel. En una sociedad aplicada, donde impera la ley y el orden, se puede decir que hay más y mayor salud mental que en una donde lo que impera es la impunidad, el despotismo, la arbitrariedad y la ilegalidad.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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