52. Sentimiento de culpa y necesidad de castigo.

El psicoanálisis ha encontrado que en el ser humano su conciencia moral presenta una peculiaridad que, a su vez, posee un carácter paradójico. Consiste en que la conciencia moral se vuelve mucho más rigurosa en la medida en que el sujeto es cada vez más virtuoso; para decirlo de otra manera, aquellos que más se acercan a la santidad, son los que con más tenacidad se reprochan sus errores, faltas o pecados. Una conciencia moral más severa y vigilante sería el rasgo característico del sujeto virtuoso.

El psicoanálisis también ha verificado la existencia en el ser humano de una voluntad, generalmente inconsciente, por hacerse a una sanción, es decir, por autocastigarse. Y nada mejor que una racha de supuesta “mala suerte” para satisfacer dicha necesidad de castigo. La conciencia moral suele promover su poder sobre el sujeto aprovechando las frustraciones con las que necesariamente se encuentra toda persona en la vida. Aquella se comporta de tal manera que si al sujeto le va bien, su conciencia moral es indulgente con él; pero si lo agobia la desventura, la conciencia moral le impone sacrificios y castigos mediante mortificaciones y recriminaciones.

Puesto que nada se le puede ocultar a la conciencia moral, y mucho menos los deseos que están prohibidos -fundamentalmente el deseo de agredir y abusar sexualmente de otros-, ella busca la manera de que el sujeto sea castigado por esos deseos. Si bien el sujeto se ve obligado a renunciar a la satisfacción de dichos deseos, para la conciencia moral -superyó- dicha renuncia no le es suficiente, pues el deseo persiste y no puede esconderse ante el superyó; entonces sobrevendrá en él el sentimiento de culpa, el cual en ocasiones no es consciente. Esta es la gran desventaja que tiene la formación del superyó o de la conciencia moral en el ser humano. Si bien ella sirve para ponerle un límite a todos sus impulsos sexuales y agresivos, queda en él un sentimiento de culpa que además aumenta en la medida en que el sujeto se esfuerza en obedecer a una moralidad.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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