51. El bien y el mal.

¿Cómo aprenden los sujetos a distinguir el bien del mal? Es claro que los seres humanos no nacen con un saber sobre lo que es bueno o malo, conveniente o inconveniente, para ellos y para sus semejantes. Dicho saber viene del exterior; es siempre una influencia externa lo que determina lo que es malo o bueno para alguien.

El origen de dicha influencia, según lo piensa el psicoanálisis, está en el desvalimiento y la dependencia del sujeto para con sus padres. Dicha dependencia el psicoanálisis también la designa como angustia frente a la pérdida de amor. Se la puede denominar así debido a que si, por ejemplo, un niño pierde el amor de sus padres, de quienes depende, queda también desprotegido frente al mundo exterior y sobre todo frente al peligro de que ellos, que son considerados por el niño mucho más fuertes y poderosos, le muestren su superioridad castigándolo por las cosas que ha hecho mal.

Lo que en un comienzo se considera malo es aquello por lo cual el niño es amenazado con la pérdida de amor; a partir de aquí él se esforzará en evitarlo por la angustia frente a dicha pérdida. Importa poco que ya se haya hecho algo malo o solo se lo quiera hacer; en ambos casos, el peligro sólo se comienza a percibir cuando la autoridad parental lo descubre.

Consecuentemente, el psicoanálisis llega a la conclusión de que la conciencia o sentimiento de culpa, es una manifestación de la angustia frente a la pérdida de amor. Esta, que es siempre la situación del niño, es también la situación de muchos adultos, apenas modificada por el hecho de que la comunidad humana pasa a reemplazar en ellos a la autoridad parental. La sociedad toda funciona aquí como una gran conciencia moral -un superyó social-, que vigila permanentemente el comportamiento de sus miembros. Pero hay sujetos que se suelen comportar mal reiteradamente cuando están seguros de que dicha autoridad “social” no los descubrirá o no les podrá hacer nada; son personas que se manejan mal al sospechar que no serán atrapados; sólo sienten angustia ante la posibilidad de ser descubiertos.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: