48. La agresividad humana.

El psicoanálisis reconoce la existencia de una fuerte inclinación agresiva en todos los seres humanos, la cual no está regulada por ningún instinto, como sí sucede en los animales. El ser humano no es por naturaleza un ser dócil o amable. Estas son cualidades que deberá conquistar en el transcurso de la vida.

Es por esa cuota de impulsos agresivos que el hombre hace de su semejante, no solo un amigo, sino también una tentación para satisfacer en él la agresión, violándolo, timándolo, humillándolo, asesinándolo, torturándolo, etc. La agresividad en el sujeto está siempre dispuesta a manifestarse; solo necesita de provocación. Inclusive bajo circunstancias propicias se exterioriza espontáneamente, desenmascarando a los seres humanos como “bestias” que ni siquiera respetan a los miembros de su propia especie, y esto a pesar de que la cultura ha establecido toda una serie de límites que sirven para inhibirla (leyes, castigos, normas, etc.).

La existencia de esta inclinación agresiva en toda la humanidad es el factor que más perturba los vínculos entre sus miembros. Ella obliga a la cultura a realizar un gran gasto de energía tratando de frenarla. A raíz de esta hostilidad primaria y recíproca, la sociedad se encuentra bajo una permanente amenaza de disolución. Ni siquiera el interés común por cohesionar a los hombres logra contenerla; las pasiones que vienen del impulso agresivo son más fuertes que la razón y, sin embargo, esta es la herramienta de que dispone el sujeto para controlar su impulsividad.

La cultura parece no haber conseguido regular dicha agresividad con metas e ideales comunes, sobretodo en nuestra sociedad contemporánea. Ni siquiera la ley y el castigo a criminales alcanzan para detener las exteriorizaciones más sutiles de la agresión humana. La agresividad se manifiesta de muy diversas maneras en lo cotidiano, desde un chiste pesado o una mirada desdeñosa, hasta una palabra ofensiva o un chisme malintencionado; hay que distinguir, eso si, entre la intensión agresiva y el acto violento.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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