31. Amor y repetición.

El psicoanálisis enseña que el amor es fundamentalmente repetición. Esta dimensión es esencial en el sujeto: él repite encuentros, repite en el amor la misma historia y se pregunta por qué se enamora siempre del mismo tipo de personas. También se repiten aquellos comportamientos que son indeseables.

Cuando se ama, no se hace más que repetir: en el momento que se encuentra a alguien para amar, se lo está reencontrando, así que toda persona por la que un sujeto muestra un interés amoroso, es siempre el sustituto de alguna otra a la que se amó primero, en la infancia, es decir, los primeros objetos de amor y deseo, que no son otros que la madre y el padre. A ellos se dirigió el amor en un comienzo y fue con ellos con quien se aprendió a amar. Pero, ¿qué otro aporte hace el psicoanálisis sobre el amor, más allá de concebirlo como repetición?

Existe otra dimensión del amor que el psicoanálisis devela: el amor como invención, como elaboración de saber. Pero inventar, crear algo nuevo, no es cosa de todos los días ni de todos los hombres. La ciencia y el arte son referencias para hallar lo que es la invención. Lo anterior no significa que un tratamiento psicoanalítico -que es un modo particular que tiene un sujeto para elaborar un saber sobre su propio inconsciente (el inconsciente es un saber no sabido por el sujeto)- produzca inventores o científicos, no. Un sujeto, por pasar por un análisis, no va a terminar siendo un artista. Pero lo que sí va a suceder es que, si él lleva el análisis de sus problemas o de su sufrimiento hasta cierto punto, podrá decirse que ha hecho una elaboración de su saber inconsciente y por lo tanto habrá adoptado una nueva posición frente al amor.

Con el psicoanálisis hay nuevos amores posibles, a pesar de esa dimensión que hace del amor repetición. El análisis no pretende curar al sujeto del amor, sino transformar su posición frente a él como fuente de sufrimiento. Y dicha transformación da lugar a una invención. Si el psicoanálisis cura del amor, lo hace del amor como repetición.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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