23. El amor es ciego

Cuando un sujeto es fascinado por otro, puede caer en ese estado que se llama «enamoramiento»; se trata, en efecto, de un enmora-miento, es decir, que la persona “flechada” puede muy fácilmente mentirse a sí misma, engañarse. Esto porque la imagen del otro, en tanto que fascina, es vista como perfecta, completa. Es frecuente notar como todo enamorado percibe a su amado como alguien ideal y dice de él cosas como: “es todo para mi”, “no podría vivir sin ella”, “veo por sus ojos”, etc. El enamorado no admite que su amado pueda cometer faltas graves o que sea alguien inconveniente; se miente a sí mismo y por eso se dice que el amor es ciego.

El amor es ciego cuando un sujeto se enamora de la imagen del otro como Ideal, es decir, que considera al sujeto amado como alguien único y superior; el lenguaje popular, siempre tan certero, dice que se lo ha puesto “en un pedestal”. ¿Por qué el amor es ciego? Porque los sujetos infalibles no existen. Los seres humanos todos tienen defectos o cometen errores. La perfección a nivel del ser humano es solamente un ideal, es ilusoria, y cuando un sujeto representa un ideal para otro, esto introduce el engaño en el amor.

El amor tiene una estructura de engaño. El enamoramiento ciega al amante haciendo que no reconozca en el otro carencia alguna. El amor, sostenido en un enamoramiento así, deslumbra y por lo tanto engaña. Pasar a un matrimonio o a una convivencia en pareja bajo estas circunstancias, puede tener su riesgo, ya que tarde o temprano esa imagen ideal que representa el otro al que se ama, se rompe, “cae de su pedestal”, deja de ser ideal y se empieza a ver tal y como es en realidad. Esto sucede en el momento menos esperado, cuando aparecen las diferencias entre los amantes: el compañero comete algún error, se devela con defectos, peca en algo, no es más como lo imaginaba el otro, etc. Muchas de las discusiones de los enamorados se basan en esas “pequeñas diferencias” que encuentra el uno en el otro y que antes no se reconocían porque el amor, cuando ciego, no dejaba verlas.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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