19. Degradar al amado e impotencia psíquica.

En el estudio de la impotencia, aquella en la que los órganos genitales rehusan el cumplimiento del acto sexual aunque se encuentren sanos y capaces de actuar, se ha encontrado que en ella influyen una serie de pensamientos que escapan a la conciencia del individuo. Son casos en los que no confluyen en una sola las dos corrientes en las que se divide el amor: la corriente tierna y la pasional. La vida amorosa de estas personas queda dividida en las dos orientaciones que la literatura ha personificado como amor celestial y terreno. La dificultad de estos sujetos es que cuando aman no desean y cuando desean no pueden amar. Si una persona les despierta ternura, ella no excitará su sensualidad, sino un cariño ineficaz en lo erótico.

Para protegerse de esta impotencia, el principal recurso del que se vale el hombre que se encuentra en esta situación, consiste en degradar a la persona deseada, a la par que incrementa su estimación amorosa hacia la persona amada con ternura. Respeta a su mujer y solo desarrolla su potencia sexual cuando está frente a una mujer degradada: su amante, una prostituta, una mujer de dudosa reputación, etc. Cumpliéndose la condición de la degradación, la pasión se exterioriza con libertad sin que el sujeto padezca de impotencia. Son hombres que necesitan rebajar a la persona deseada; con ella se enlaza la posibilidad de satisfacción sexual.

La impotencia psíquica se debe, entonces, al desencuentro de la corriente tierna y la sensual en la vida amorosa. Pero esta división es muy común y se presenta en la mayoría de los hombres civilizados, por lo que estaría justificada la posibilidad de que la impotencia psíquica sería una alteración frecuente y no la enfermedad de algunos individuos solamente. La impotencia psíquica está mucho más difundida de lo que se cree, y cierta medida de esa conducta caracteriza la vida amorosa del hombre en la sociedad moderna, así como el hecho de que tantos hombres tengan a otra mujer, a parte de su esposa, y a la que le destinan toda su pasión y deseo sexual.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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