18. Dos corrientes de amor.

El amor se divide en dos tendencias que podemos diferenciar como la tierna y la sensual o pasional. Lo único que asegura una conducta amorosa «normal» es la reunión de estas dos corrientes en una sola. La primera tiende al cuidado y respeto, y la segunda ayuda a gustar y desear sexualmente a la persona amada.

De las dos corrientes, la tierna es la más antigua y proviene de la infancia. Se dirige a las personas que integran la familia y a las que tienen a su cargo la crianza del niño. En esta corriente tierna se ponen en juego intereses eróticos. Todo esto tiene que ver con la elección que hace todo niño de una persona a la que amará primeramente, la cual, en la mayoría de los casos, no es otra que la madre. La ternura de ésta, de los integrantes de la familia y de las personas a cargo del cuidado del niño, contribuyen a acrecentar la corriente tierna del amor.

Cuando esta ternura es exacerbada, sucede que el niño se aferra a ella y a su madre que se la brinda, creándose una fijación tierna que puede continuar a lo largo de la infancia y de la vida. Pero llega un momento, en la pubertad, en la que se despierta la otra corriente del amor: la poderosa corriente sensual, la cual se añade a la tierna en la búsqueda y elección de una persona a quien amar.

Para que el adolescente pueda llegar a elegir una novia o compañera, él deberá dar un paso importante: ser capaz de dirigir su ternura y pasión a esta nuevo sujeto con quien pueda cumplir una real vida sexual, sin quedar fijado en sus sentimientos de ternura a los padres. Es, en cierto sentido, un abandono de los primeros amores de la infancia.

El paso que tiene que dar el adolescente, de la fijación a la ternura de los padres a la elección de un sujeto amado, puede ser algo muy difícil y llegar hasta fracasar; esto debido a dos factores: el primero tiene que ver con la dificultad que pueda tener el adolescente para encontrar una persona a quien amar, y el segundo, con el monto de apego que el sujeto llegue a tener a la ternura de los padres y demás personas queridas en la infancia.

Acerca de Hernando Bernal

Hay un Hernando humorista, don juan, satán, tierno, charlatán, malicioso, displicente, generoso, vanidoso, amoroso, burlón, aullador, seductor, apasionado, cínico, gozón, tortuoso, sublime, puntilloso, profundo, cautivador, caprichoso, necio, amistoso, imprudente, voyeur, parrandista, goloso, simplón, afectuoso, irónico, cordial, sarcástico, expresivo, mimoso, tentador, hechicero y mordaz. Ver todas las entradas de Hernando Bernal

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